Un error colosal

Un error colosal.

Wert ignora lo que ha significado la escuela en Catalunya y está alfombrando el camino soberanista

Política| 11/10/2012 – 03:31h

El ministro de Educación cometió ayer un error muy importante en el Congreso de los Diputados. Un error que va a tener una influencia probablemente decisiva en las elecciones del 25 de noviembre. El sociólogo Wert Ortega, hombre de palabra fácil, acaba de dar el empujón que faltaba para la formación de amplía mayoría soberanista en el Parlament de Catalunya. “Queremos españolizar a los alumnos de Catalunya”. Ministro, el pastel está servido.

Hay errores de antena y de cartografía en el gabinete de Mariano Rajoy. Los fallos de antena ya se pusieron de manifiesto durante las elecciones andaluzas del pasado mes de marzo. Nadie fue capaz de leer los movimientos silentes que se estaban produciendo en el interior de la sociedad andaluza ante unas elecciones marcadas por el miedo a la crisis y el temor difuso a unas medidas de recorte que el Gobierno esbozaba, pero no se atrevía a definir. El poder tenía miedo del voto oculto y centenares de miles de electores tuvieron miedo de un Gobierno que no mostraba sus cartas. Cuatrocientos mil andaluces que en noviembre habían votado a Mariano Rajoy, en marzo dieron la espalda a Javier Arenas Bocanegra. Tenían mucho miedo. Y en Madrid nadie se enteró.

El pasado Onze de Setembre fallaron las antenas orientadas a Catalunya. En el complejo de la Moncloa nadie prestó suficiente atención a los informes que remitía Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del PP catalán, advirtiendo sobre la condensación del malestar y el amplio consenso que estaba adquiriendo la idea del pacto fiscal. Probablemente se impuso el tópico —el topicazo— del catalán asustadizo que amaga pero no da. Ayer en el Congreso, el fallo fue mucho mayor. Ayer falló la cartografía.

La cartografía básica de Catalunya. La escuela pública y concertada, hoy estresada por los recortes presupuestarios y la falta de horizontes para los jóvenes, ha sido piedra angular en la configuración de la Catalunya contemporánea. En los pueblos y en las ciudades. En el interior y en la costa. En el campo y en el área metropolitana de Barcelona. Sobre todo en la periferia de Barcelona. Soy de Badalona, tengo familia en la enseñanza y sé de lo que hablo. La escuela es la rótula de la integración y de la convivencia en Catalunya. Es un bien conquistado por la ciudadanía. No un regalo. En 1975-80, los obreros de Badalona peleaban por dos cosas: por la defensa del puesto de trabajo y para que hubiese escuelas para sus hijos; escuelas en las que el catalán iba a ser la lengua de bienvenida. Ese fue el contrato social. Ese fue el pacto. Un contrato por el que se luchó a fondo. La escuela es la rótula de la convivencia. Y los catalanes de toda condición, origen e ideología otorgan a la convivencia un valor muy alto. ¿Tanto cuesta entenderlo? Catalunya no será un segundo País Vasco, por mucho que algunos se empeñen en ello.

Al anunciar una ofensiva ideológica del Estado sobre la escuela catalana, Wert demuestra un absoluto desconocimiento del mapa. Palabras de tertuliano, que quizás sirvan para ganar votos en Galicia. En Catalunya alfombran el camino de una rotunda mayoría soberanista. Me explico. El Onze de Setembre del 2012 se presta, básicamente, a dos interpretaciones. La Diada independentista, o la Diada en la que muchísimos catalanes dijeron basta aceptando la bandera de la independencia. Son dos visiones. Dos lecturas. Dos portadas, incluso. Se parecen, pero no quieren decir exactamente lo mismo. Pues bien, el sociólogo Wert robusteció ayer el campo de los que van a ir a votar diciendo basta. Bravo, ministro.

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